Lugares cercanos a Benamira
Al otro lado de la Sierra Ministra, a unos 40 kilómetros de Benamira, la silueta de Sigüenza se anuncia desde lejos: el castillo arriba, la catedral abajo, y entre ambos una ladera entera de tejados, torres e iglesias que forman uno de los conjuntos medievales mejor conservados de España. Declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1965 y Capital del Turismo Rural en 2017, la "ciudad del Doncel" es una excursión obligada para cualquier visitante de nuestra comarca — y un viejo pariente histórico: su diócesis fue durante siglos la de Benamira, y su obispado y la Tierra de Medinaceli se repartieron esta frontera.
Plinio el Viejo ya menciona a Segontia — "la que domina el valle" — como una importante ciudad de la Celtiberia, sometida a Roma tras la caída de Numancia en el 133 a.C. Por aquí pasaba la calzada que unía Mérida con Zaragoza, y en tiempos visigodos la ciudad ya era sede episcopal: su obispo firma actas de los concilios de Toledo desde el año 589.
Bajo al-Ándalus fue plaza militar menor — la capital de esta frontera era la vecina Medinaceli —, hasta que el 22 de enero de 1124, día de San Vicente, la reconquistó un personaje extraordinario: Bernardo de Agén, un obispo guerrero aquitano que tomó la ciudad al frente de sus tropas y la convirtió en señorío de los obispos, que la gobernarían durante casi setecientos años. De hecho, Sigüenza y Medinaceli recibieron su fuero el mismo día de 1140, de manos de Alfonso VII. El escudo de la ciudad aún es, casi calcado, el de la Agen natal de su obispo conquistador.
La Catedral de Sigüenza es un ejemplo excepcional de templo-fortaleza, construido tanto para orar como para defender. Esta majestuosa catedral, origen y fundamento de la grandeza de Sigüenza, es un museo vivo de arte que abarca múltiples estilos: románico, cisterciense, gótico, renacentista, plateresco, barroco y neoclásico.
Las obras de la catedral comenzaron en el siglo XII (año 1124) a instancias del primer obispo y señor de Sigüenza tras la Reconquista, Don Bernardo de Agén. Se prosiguieron a lo largo de la Baja Edad Media, quedando completo el edificio en el siglo XV.

El monumento se caracteriza por sus portadas románicas del siglo XII, aunque con añadiduras posteriores neoclásicas y barrocas. A los lados de la portada principal se alzan sendas torres de recia presencia y estilo militar medieval. Su exterior la define como un templo-fortaleza, hecha para orar y, en caso preciso, para guerrear.
La fachada occidental presenta tres naves cubiertas con bóvedas de crucería, con la Puerta de los Perdones como acceso principal. Las torres, coronadas con almenas, están unidas por una balaustrada de piedra mandada construir por el obispo Don Juan de Herrera entre 1722 y 1726.

El interior sobrecoge: tres naves esbeltas de piedra dorada, un coro tallado, el gran retablo mayor, una Anunciación del Greco en la capilla correspondiente y la asombrosa sacristía de las Cabezas, cuya bóveda cubrieron los canteros del siglo XVI con centenares de rostros esculpidos, todos distintos. En la catedral se venera además a Santa Librada, patrona de la ciudad, cuya reliquia trajo consigo el propio Bernardo de Agén desde Aquitania.
Fuente de la sección: catedralsiguenza.es
En una capilla del crucero espera la obra que ha dado a Sigüenza su sobrenombre: el sepulcro del Doncel. Martín Vázquez de Arce, caballero de la Orden de Santiago, murió en 1486, con veinticinco años, combatiendo en la vega de Granada. Su familia le dedicó una estatua funeraria de alabastro única en el mundo: en lugar de yacer rígido como los caballeros de su tiempo, el Doncel aparece recostado, sereno, leyendo un libro para toda la eternidad.
Esa imagen — el guerrero que prefiere la lectura — se ha convertido en uno de los iconos de la escultura funeraria gótica europea y en símbolo de la ciudad. Pocas obras de arte transmiten tanto con tan poco: merece por sí sola el viaje.
Corona la ciudad el castillo, levantado por los musulmanes sobre asentamientos anteriores y transformado tras la Reconquista en el alcázar de los obispos-señores, que residieron en él hasta mediados del siglo XIX. Restaurado en el siglo XX, hoy es Parador Nacional de Turismo: se puede dormir — o simplemente tomar un café en su patio de armas — donde antes gobernaron los obispos guerreros. La subida hasta él, por la calle Mayor, es el paseo esencial de Sigüenza.
A los pies de la catedral se abre la plaza Mayor, una de las más bellas de Castilla, mandada construir a finales del siglo XV por el cardenal Mendoza — obispo de Sigüenza antes que arzobispo de Toledo —, bajo cuyo mecenazgo la ciudad vivió su máximo esplendor. Porticada y armoniosa, acoge el mercado semanal y las Jornadas Medievales que cada mes de julio devuelven la ciudad al siglo XV.
Desde la plaza, las callejuelas de las Travesañas suben hacia el castillo atravesando la ciudad medieval: la antigua judería, las iglesias románicas de San Vicente y Santiago, los restos de las murallas con sus puertas y torreones, y la Casa del Doncel, el palacio tardogótico de la familia Vázquez de Arce. En 1489 la ciudad llegó a tener su propia universidad, fundada bajo bula del cardenal Mendoza, que funcionó más de tres siglos.
El siglo XX golpeó duramente a Sigüenza: en 1936, durante la Guerra Civil, la ciudad fue escenario de una batalla en la que los últimos defensores llegaron a atrincherarse una semana dentro de la catedral, que sufrió graves daños por la artillería y los bombardeos. La posguerra y la despoblación hicieron el resto. Pero la restauración paciente del castillo, la catedral y el caserío ha devuelto a la ciudad todo su esplendor, y hoy vive volcada en un turismo que se reparte entre la piedra, la buena mesa y las setas de sus pinares — una afición que en Benamira conocemos bien por nuestras jornadas micológicas.
Llegar desde Benamira es sencillo: por la A-2 hacia Alcolea del Pinar y de allí por la CM-1101, en unos 35 minutos de coche. La combinación perfecta para un día completo: Medinaceli por la mañana, Sigüenza por la tarde.
Fotografías: José Ibáñez, Diego Delso (delso.photo), Tiberioclaudio99 y Pedro J. Pacheco, publicadas bajo licencias CC BY 3.0, CC BY-SA 2.0 y CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.