Medinaceli

Lugares cercanos a Benamira

Vista general de Medinaceli sobre su cerro

La ciudad de los tres nombres

A quince kilómetros de Benamira, dominando desde su cerro la confluencia del valle del Jalón y el valle de Arbujuelo, se alza Medinaceli, una de las villas con más historia de España. Pocas localidades pueden presumir de haber tenido tres nombres en tres civilizaciones: la Occilis de los celtíberos y de Roma, la Madinat Salim de al-Ándalus y la Medinaceli de Castilla. Quien pasea hoy por sus calles empedradas — tan estrechas en algunos tramos que se tocan ambos muros con los brazos extendidos — camina sobre dos mil años de historia superpuestos.

Para los vecinos de Benamira, Medinaceli es mucho más que un monumento vecino: durante siglos nuestro pueblo perteneció a su Tierra y a su ducado — como cuentan nuestras entradas sobre el Reparto de Velas de 1370 y el Censo de 1488 —, y desde los años setenta del siglo XX Benamira forma parte de su municipio.

Occilis, la ciudad romana

El origen de la villa está en la antigua Occilis, ciudad de los belos — la tribu celtíbera de la zona — que Roma convirtió en municipio. De aquella época viene casi todo lo que define el lugar: el emplazamiento sobre el cerro, la explotación de las salinas del valle (que siguió activa nada menos que hasta 1994), la fuente de la Canal — cuya excelente agua sigue llegando por las canalizaciones y depósitos de decantación que construyeron los romanos — y, por supuesto, su monumento más famoso.

El Arco romano, único en España

Arco Romano de Medinaceli
El Arco romano, el único de triple arcada de Hispania

El Arco de Medinaceli constituye un ejemplo único de arco de triunfo romano monumental dentro de Hispania. Es el único de tres vanos existente en España.

Los últimos estudios de la inscripción que corría por sus dos caras principales, han permitido datarlo epigráficamente en época de Domiciano, aunque la damnatio memoriae que sufrió este emperador adscribiera para la posteridad su construcción a Trajano.

En cuanto a la función, las excavaciones llevadas a cabo en 1981 y posteriormente en 1991, han permitido constatar que en la cimentación del arco existía material romano del siglo I d.C. avanzado, y que el monumento formaba parte de una muralla que rodeaba el cerro y ceñía la ciudad romana que se asentaba en lo que hoy es Medinaceli.

Arco Romano de Medinaceli
Arco Romano de Medinaceli

Su conservación es aceptable salvo su decoración que es pobre y está muy desgastada debido a la situación geográfica en la que se encuentra. Se edificó sobre una colina que dominaba el valle del Jalón, a casi 1200 m. de altura y en una zona fría, de lluvias, vientos y nevadas, lo que provocó el desgaste de los sillares, las molduras y cornisas. Sus lados norte y oeste, que dan al pueblo y la montaña, están mejor conservados, pero el sur y el este, que dan al valle, están muy desgastados. El basamento está en peor estado y tiene algunos sillares repuestos.

Su fábrica es de Opus Quadratum de tamaño variable, colocados a soga y algunos a tizón. Sobre ellos se labraron todos los elementos decorativos. El tamaño del conjunto mide 13,20 m. de largo, 2,10 m. de ancho y 8,10 m. de altura. Fue erigido a finales del siglo I. Servía, además de su función conmemorativa, de puerta de acceso a la ciudad. El arco central era paso de carruajes y animales y los laterales de los peatones.

Su base está formada por cuatro grandes pilares que se unen mediante bóvedas formando dos arcos iguales de 1,30 m. de luz compuestos por siete dovelas iguales. Están coronados por una moldura de remate, desde ella nace el arco central, convirtiéndolos así en elementos de sustentación de este.

El arco central, coronado por una moldura similar a la de los elementos inferiores, tiene 1,90 m de luz y está formado por 23 dovelas y dos conjuntos decorativos laterales. Estos están formados por pilastras estriadas con capitel corintio, un tímpano y dos basas que descansan sobre la moldura inferior. En los cuatro vértices de la parte intermedia aparecen otras cuatro pilastras de dos fachadas, más grandes que las anteriores pero con el mismo esquema. Este curioso diseño, donde aparecen unas pilastras en la parte intermedia que no están en la base, es debido a que la muralla en la que se abría este arco tenía una altura similar al primer nivel, con lo que la altura que sobresalía empezaba a la vez que dichas pilastras.

La parte superior consta de dos filas de sillares coronados por una cornisa. En estos sillares se anclaban las letras doradas que formaban la inscripción conmemorativa, quedándonos algún perno de sujeción. Esta inscripción ha sido reconstruida y dice:

Lado Norte: NVMINI AVGVSTO SACRV[M]. Consagrado al numen Augusto (del emperador).

Lado Sur: NVMINI IMP(eratoris) DOMITIANI AVG(usti) GER(manici). Al numen del emperador Domiciano Augusto Germánico. Fue modificada en el año 98 a NVMINI IMP(eratoris) TRAIANI AVG(usti) GER(manici). Al numen del Emperador Trajano Augusto Germánico.

Madinat Salim, llave de la frontera

Arco árabe de la muralla de Medinaceli
El Arco Árabe, única puerta de la muralla que queda en pie

Con la llegada del islam a la península, la ciudad tomó el nombre de la tribu bereber que se asentó en ella en el siglo VIII: Madinat Salim, la ciudad de Salim, de donde deriva el nombre actual. Durante casi cuatro siglos fue una de las plazas fuertes de la Marca Media de al-Ándalus, llave del camino entre el valle del Ebro y la meseta. Es la misma época en la que, a un paso de aquí, nacía Benamira — cuyo nombre árabe comparte origen con esta frontera.

El momento más célebre de aquel periodo llegó en el año 1002: según recogen los cronistas, a la alcazaba de Medinaceli vino a morir Almanzor, el temido caudillo de Córdoba, presuntamente cuando se retiraba herido de la batalla de Calatañazor. La tradición sitúa su tumba en algún lugar de la villa, nunca encontrada — y a ella dedicamos un relato en la web: El tesoro de Almanzor.

Castillo de Medinaceli, antigua alcazaba árabe
El castillo, antigua alcazaba árabe y hoy cementerio de la villa

De aquella Madinat Salim quedan testigos notables: el Arco Árabe, la única puerta que sigue en pie de la muralla que ha rodeado la villa desde tiempos romanos; la nevera árabe, excavada en la ladera norte para conservar alimentos bajo la nieve durante siglos; y el castillo, la antigua alcazaba, después residencia de los condes de Medinaceli y reconvertida — curiosidades de la historia — en el cementerio de la villa.

Hacia 1124 el rey Alfonso I el Batallador de Aragón conquistó definitivamente los territorios del alto Jalón, y poco después Medinaceli pasó a manos castellanas. Por estas tierras de frontera sitúa también el Cantar la ruta del destierro del Cid — la villa es hoy hito destacado del Camino del Cid, y las hijas del Campeador cruzaron según el poema el vecino valle de Arbujuelo.

La villa de los duques

Plaza Mayor de Medinaceli
La Plaza Mayor, levantada donde estuvo el foro romano

En 1479 los Reyes Católicos elevaron el condado de Medinaceli a ducado en favor de Don Luis de la Cerda — el mismo que un decenio después ordenaría el censo de 1488 en el que aparecen los 34 vecinos de Benamira. La casa de Medinaceli, descendiente de la realeza castellana, se convirtió en una de las más poderosas de España, y su villa solariega vivió entonces su época de mayor esplendor.

De ella queda un conjunto monumental extraordinario. La Plaza Mayor, de unos cinco mil metros cuadrados, ocupa el solar del antiguo foro romano; la cierra por el sur la Alhóndiga del siglo XVI, con sus dos arcadas sobre columnas donde se hacían las transacciones comerciales, y en cuyo piso superior estuvo la casa del concejo.

Alhóndiga de Medinaceli, siglo XVI
La Alhóndiga, lonja del siglo XVI en la Plaza Mayor

El lado oriental de la plaza lo preside el Palacio Ducal, la digna sede renacentista de la casa de Medinaceli, con los escudos del linaje en su fachada. Tras caer en el abandono durante el siglo XIX y llegar a la ruina casi total, fue rescatado por una larga restauración y desde 2008 acoge un espacio museístico con exposiciones culturales y arqueológicas.

Fachada del Palacio Ducal de Medinaceli
El Palacio Ducal, sede de la casa de Medinaceli

Muy cerca se alza la Colegiata de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVI, dotada por el ducado, cuyos abades pleitearon durante siglos con los obispos de Sigüenza por mantener sus privilegios. En ella se venera una imagen del Cristo de Medinaceli. Completan el conjunto el convento de clarisas de Santa Isabel — el único en activo de los cuatro que llegó a tener la villa —, el antiguo beaterio de San Román, que probablemente fue sinagoga, y los mosaicos romanos que han ido aflorando en sus plazas.

Colegiata de Nuestra Señora de la Asunción de Medinaceli
La Colegiata de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVI

Decadencia y renacer

Los siglos siguientes fueron menos amables. Durante la Guerra de la Independencia, el Empecinado se hizo fuerte en la plaza frente a las tropas napoleónicas. Después llegó la despoblación que tan bien conocemos en esta comarca: el núcleo económico bajó del cerro al barrio de la Estación, junto a la carretera y el ferrocarril, y la villa histórica se fue quedando vacía y deteriorada, hasta el punto de perder para siempre varias construcciones notables.

La declaración como Conjunto Histórico en 1963 y décadas de restauración intensiva — la Plaza Mayor, el empedrado, el Palacio Ducal — devolvieron a Medinaceli su dignidad. El reconocimiento llegó en 2013, cuando se convirtió en el primer pueblo de la provincia de Soria en entrar en la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España. Hoy sus calles, sus galerías de arte y sus exposiciones atraen visitantes todo el año.

El Toro Jubilo y las tradiciones

Toro Jubilo de Medinaceli
El Toro Jubilo, la noche más ancestral de Medinaceli

Si hay una fecha señalada en el calendario de Medinaceli es la noche del segundo sábado de noviembre, en torno a la festividad de los Cuerpos Santos: el Toro Jubilo, la única fiesta de toro de fuego que se conserva en Castilla, de origen ancestral, que llena la Plaza Mayor de brasas, barro y centenares de curiosos. Fue declarada Espectáculo Taurino Tradicional de Interés Turístico de Castilla y León en 2002. En nuestro blog le dedicamos una crónica desde dentro.

Medinaceli está a unos 15 minutos de Benamira: se sale a la A-2 por Esteras de Medinaceli y enseguida aparece el cerro con el Arco recortado contra el cielo. Ningún vecino o visitante de Benamira debería perdérselo — es, literalmente, la capital histórica de nuestra tierra.

Fotografías: Diego Delso (delso.photo), Rodelar, Ecelan y Lancastermerrin88, publicadas bajo licencia CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

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