Casa de Piedra

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Casa de Piedra

Una casa tallada en la roca viva

De todos los lugares que rodean Benamira, pocos cuentan una historia tan asombrosamente humana como esta: la de Lino Bueno Utrilla, un jornalero que a los 55 años, sin casa para su numerosa familia, decidió hacerse una... excavándola a pico en una peña de arenisca. Noche tras noche, después de la jornada en el campo, durante más de veinte años.

La conocida como Casa de Piedra es una vivienda de construcción rupestre realizada a comienzos del siglo XX por Lino Bueno en la población española de Alcolea del Pinar, en la provincia de Guadalajara (Castilla-La Mancha), y que desde 1990 puede ser visitada como casa museo.

El autor comenzó a trabajar en 1907 con la intención de construir una habitación para poder alojar a su familia, pero después de esa primera etapa siguió construyendo hasta 1927 (aunque Lino nunca dio por finalizada la construcción), edificando 21 años de trabajo, agregando varias habitaciones, una cocina, un comedor o cuarto de estar, pasillos, una cuadra y una cochiquera, todas ellas unidas y excavadas con herramientas manuales, durante las noches después de su día como trabajador manual del campo. También el mobiliario y accesorios necesarios para la habitabilidad están tallados en la misma roca sin discontinuidad, como las alacenas, escaleras, desagües, armarios, mesa, pesebres, la chimenea, etc.

La casa dispone de dos plantas, si bien la superior está en dos niveles distintos para poder vencer la mayor altura de la cocina de la planta inferior, sobre la que pasa. En la habitación de arriba de la cocina, en una zona de la excavación de la nueva habitación, que debería haberse unido con el resto de la casa principal, se quedó tabicada e inacabada, dado el bajo soporte de la fachada principal.

La fachada, en vista frontal, se compone de puerta de acceso, una puerta a la izquierda del acceso a la cochiquera (posteriormente convertida en trastero y leñera), la ventana del recibidor en planta baja, y el balcón de la habitación superior, a la misma altura el hueco que sería el balcón de la nueva habitación, inacabado. A la derecha se encuentra la verja que da al patio lateral, donde desagua la pila interior, por la que se accede a la cuadra y abren otras ventanas.

Interior de la Casa de Piedra
El interior, con el mobiliario tallado en la roca
Entrada de la Casa de Piedra
La entrada principal
Fachada de la Casa de Piedra
La fachada, con su balcón excavado

El pico y la peña

La roca arenisca, típica de la zona, es una peña de una pieza única bastante compacta. Lino utilizó herramientas básicas de hierro para la tarea, como, por ejemplo, el pico con el que aparece en alguna foto de la época. También se ayudó de cinceles o barras de hierro para poder perforar la chimenea.

La instalación eléctrica también se hizo en época de Lino y se basa en cables vistos fijados con clavos a la roca.

El día que vino el rey

Casa de Piedra histórica
Casa de Piedra en 1925 — Autor: Francisco de Goñi y Soler. Origen: Biblioteca Digital de Castilla-La Mancha

La obra de Lino se hizo tan famosa que el 5 de junio de 1928 se presentaron en Alcolea nada menos que el rey Alfonso XIII, la reina Victoria Eugenia y el general Primo de Rivera para conocerla en persona. El monarca quedó tan impresionado que al año siguiente el Gobierno concedió a Lino la Medalla del Mérito en el Trabajo, de las primeras que se otorgaron en España — se cuenta incluso que la propia distinción se inspiró en su hazaña. Medio siglo después, en 1978, la visita se repitió con los Reyes Juan Carlos y Sofía.

Durante la Guerra Civil fue utilizada como refugio debido a su solidez. Hoy en día es un lugar de interés cultural que refleja la ingenuidad humana y la persistencia de su creador.

Detalle de la Casa de Piedra
Rincones excavados a pico y cincel
Recuerdo de la medalla concedida a Lino Bueno
El recuerdo de la medalla concedida a Lino Bueno

Alcolea del Pinar está junto a la A-2, a media hora escasa de Benamira, de camino a Sigüenza — la parada perfecta para combinar ambas visitas. La casa museo se visita en un rato y deja huella: cuesta salir de ella sin pensar en las noches de pico y candil de Lino Bueno.

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